Agni
Agni, hermano gemelo de Indra, es el dios del fuego. Su luz ilumina el camino hacia el verdadero conocimiento. Recibe los sacrificios de los humanos y los entrega a los dioses. Es el vínculo entre el cielo y la tierra.
Agni, hermano gemelo de Indra, es el dios del fuego. Su luz ilumina el camino hacia el verdadero conocimiento. Recibe los sacrificios de los humanos y los entrega a los dioses. Es el vínculo entre el cielo y la tierra.
Que si no nos ocupamos del infinito no vale la
pena que nos ocupemos de nada.
E.S. Hombres y Engranajes (1951) (gracias Mariana).
Wikipedia dice: George Gamow (1904-1968): físico y astrónomo ucraniano, que trabajó en diversos temas incluyendo el núcleo atómico, la formación estelar, nucleosíntesis estelar, nucleocosmogénesis y el código genético.
Estoy en búsqueda de este librito:
Nacimiento y Muerte del Sol, George Gamow. Traducido por Ernesto Sábato.
Conseguido (en inglés)
“La ciencia de los cuerpos organizados debe ser tratada de una manera completamente diferente de aquellas que tienen como objeto a los cuerpos inorgánicos. Sería necesario, por decirlo así, emplear un lenguaje diferente, pues la mayoría de los términos que transferimos de las ciencias físicas a las de la economía animal o vegetal nos recuerdan constantemente ideas que no se corresponden de ninguna manera con los fenómenos de esta ciencia. Si la fisiología hubiera sido cultivada por los hombres antes de la física, como lo ha sido esta antes de aquella, estoy convencido de que se habrían hecho numerosas aplicaciones de la primera a la segunda, que hubieran visto ríos transcurriendo por la excitación tónica de sus riberas, cristales reuniéndose por la excitación que ejercen sobre su sensibilidad recíproca, plantas moviéndose por su irritación recíproca a grandes distancias, etc. (…) La fisiología habría progresado más si cada uno no hubiera importado ideas de las ciencias que llamamos accesorias, pero que son esencialmente diferentes. La física, la química, etc., se tocan porque las mismas leyes presiden sus fenómenos; pero un inmenso intervalo las separa de la ciencia de los cuerpos orgánicos, pues existe una enorme diferencia entre estas leyes y las de la vida. Decir que la fisiología es la física de los animales es dar una idea extremadamente inexacta; del mismo modo, desearía decir que la astronomía es la fisiología de los astros.”
Leyendo estas palabras de Xabier Bichat (1771-1802) pienso que el vitalismo fue lo más contundente que pudo suceder en contra del mecanicismo cartesiano. El pié que evitó que la puerta de la razón se cerrara sobre la realidad pretendiendo decir sobre ella la última palabra. La certeza que impulzó a pensar que efectivamente había “algo más” que animaba la materia. Pero, porqué seguimos en esta ignorancia? Quién se ha interpuesto para mantener a occidente tan miope, tan arrogante y tan vacío?
Pienso nuevamente en aquello que une lo infinitamente grande con lo infinitamente pequeño. Qué separa últimamente las revoluciones de una galaxia (entre millares en nuestro Universo cercano) de las revoluciones constantes de una bomba de protones (entre miles en la pared celular de una bacteria)?
Un programa de Inteligencia Artificial desarrollado por investigadores de la Universidad de Montana analiza y evalúa cada 12 segundos los datos enviados por el Solar Dynamics Observatory, misión lanzada por la NASA en febrero del año pasado.
El objetivo es poder evaluar el posible surgimiento de una explosión solar antes de que ocurra y poder avisar a satélites y humanos (especialmente astronautas) para que tomen medidas preventivas.
Qué tan abiertos y disponibles serán estos datos?

Al parecer, los primeros escritos sobre la glándula pineal vienen de los griegos 300 años antes de Cristo y se deben a Herophilos, considerado por algunos como el padre de la anatomía. Igualmente Galeno (ca. 130-ca. 210 AD) escribió sobre ella e hizo especulaciones sobre su funcionamiento. Pero curiosamente fue con Descartes que Occidente comenzó a tener una mayor conciencia sobre ella. Descartes escribió que esta glándula era la “cuna del alma” y el lugar donde todos nuestros pensamientos son formados. Que actuaba como el punto de conexión entre los espíritus animales y la maquinaria corporal.
Sigo sin comprender muy bien lo que pudo significar “espíritu” y “alma” para la racionalista mente cartesiana, igual supongo que esta concepción debió haber cambiado a lo largo de su vida, pero, en todo caso, creo que dejó abierto un camino para acercarnos a la glándula pineal como un órgano físico que cumple la función de portal, uniendo el mundo de la materia con lo inmaterial/trascendental que hay en cada cuerpo. Como un Chakra.
Más info: Descartes and the Pineal Gland
Fuente de la imagen
Cómo aparecen las cosas?
Las cosas se manifiestan. Salen de lo oculto y se vuelven materia. El arte es este desocultamiento. El artista es simplemente un des-ocultador.
Texto de reflexión. Seminario de Investigación III – 2do. Semestre, 2011
El Gran Soplo es el trabajo que presento al terminar el tercer semestre en la Maestría de Artes Plásticas y Visuales de la Universidad Nacional. Da cuenta de mi proceso de búsqueda inspirado por el interés presente en la actividad solar. Es al mismo tiempo el resultado de más de un año de colaboración con Iván López, investigador asociado al Centro Internacional de Física.
El trabajo consiste en un ventilador industrial intervenido con los datos del Viento Solar en tiempo real. Es un objeto que está en conexión con el flujo de materia que proviene del Sol y cuyo funcionamiento está condicionado por éste.
A grandes rasgos su proceso de funcionamiento es el siguiente: el Sol envía constantentemente hacia la Tierra un flujo cambiante de materia y energía (el Viento Solar), cuando éste choca contra los sensores de un satélite geoestacionario distante es convertido en un dato, el dato se moviliza libremente por Internet a través de computadoras hasta que es interceptado y procesado por la pequeña computadora atada al objeto haciendo que proporcionalmente éste lo convierta en un evento físico (viento) percibible por nuestros sentidos. En otras palabras, la Naturaleza se vuelve dato, el dato circula por los circuitos de computadoras a través de Internet y finalmente se vuelve viento en el objeto. He convenido en llamar a este objeto un objeto cósmico.
Encuentro un poco dificil el establecer vasos comunicantes con los textos del Seminario de Investigación III de manera que no resulten forzados o superficiales. Sin embargo, creo que hay algunas conexiones que puedo trazar en particular con los textos Mito y Realidad de Mircea Eliade y con ¿Qué quiere decir pensar? de Martín Heidegger.
Las sociedades arcaicas tenían una conexión íntima con el Cosmos y sus ritmos, conexión que en nuestras sociedades industriales actuales se ha perdido casi por completo, siendo la búsqueda cósmica relevante sólo para especialistas (físicos, astrofísicos, astrónomos), cuyas observaciones son realizadas en centros tecnológicos distantes de la vida ordinaria. Aunque quisiéramos comenzar a indagar por el Cosmos la intensa luz de las ciudades nos oculta la gran mayoría de cuerpos celestes.
Al desprenderse de su conexión cósmica, Occidente ha perdido también sus Dioses y sus mitos siendo éstos reemplazados por la Historia. Como señala Eliade, un individuo occidental no se define como el resultado de un proceso cósmico al cual se encuentra atado hasta en sus más íntimos detalles sino como la consecuencia de una serie de causas y efectos políticos, económicos y sociales. Este ciudadano occidental bien podría definirse como hijo de Galileo, de Newton, de la Revolución Industrial, de la primera y segunda Guerras Mundiales, de Lenin, de Trotsky, de Marx, de Darwin, de Foucault, de Mayo del 68, etc. Sus padres últimos no son Dioses sino eventos humanos, ubicados en la línea de tiempo humana, en su Historia.
Como indica Eliade, los mitos constituyen la irrupción de lo sagrado en el Mundo: “el mito cuenta cómo, gracias a las hazañas de los Seres Sobrenaturales, una realidad ha venido a la existencia. Los mitos revelan la actividad creadora” y “es esta irrupción de lo sagrado la que fundamenta realmente el Mundo”, además: “el mito cosmogónico es «verdadero», porque la existencia del Mundo está ahí para probarlo”1. Pero Occidente ha exiliado a sus Dioses y la existencia del hombre se ha argumentado en la existencia de su razón. “Pienso, luego existo”, ha sido el puntapié final de destierro que el hombre occidental dió a sus Dioses.
Una sociedad sin mitos vive en un mundo desamparado donde su existencia sólo la justifican la razón y los procesos mentales que sólo alcanzan unas capas superficiales de la Realidad, dejando de lado sus Causas Últimas. Eliade establece que al conocer el mito, se conoce el «origen» de las cosas y, por consiguiente, se puede llegar a dominarlas y manipularlas a voluntad.
El significado del mito se asocia con el de una revelación, con el de una verdad “viva” que tiene la capacidad de afectar el comportamiento y las costumbres humanas. En este trabajo no aspiro a la revelación de mitos fundacionales o cosmogónicos sino simplemente a la confrontación en la vida cotidiana con el Cosmos, en particular con la existencia del Viento Solar. Al investigar en la simbología védica, el Sol (Surya, Svar) representa la Verdad y su actuar es un impulso que eleva la Conciencia Humana.
He encontrado que la tecnología actual, en particular las computadoras, aparecen como una alternativa posible que permite alcanzar de nuevo esta conexión cósmica incluso desde nuestra cotidianidad. Si bien estas máquinas hacen del universo una abstracción, un dato, esta abstracción, este dato, puede ser retornado de nuevo al Mundo. De esta manera, la tecnología y la naturaleza establecen un diálogo íntimo que contrasta con el modelo utilitario y funcional Moderno en el cual la tecnología ha alcanzado una significación reducida al servicio de la producción. Pero este significado actual de la técnica aunque “correcto” según Heidegger, no revela su esencia, como lo planteó en su texto la Pregunta por la Técnica. Heidegger señala la esencia de la tecnología como un develar, como un hacer aparecer, como un traer-ahí-delante y en este sentido la vincula con la poiesis, es algo poético2. Algo similar podría decir de la ciencia. La ciencia al servicio de la industria y en general de los mecanismos de poder y del mercado que han dado lugar a su significado reducido actual tampoco revelan su esencia. En su origen la palabra ciencia está vinculada al Conocer (del latín scientia ‘conocimiento’).
Heidegger en su texto ¿Qué quiere decir pensar? indica que la Ciencia Moderna no piensa y argumenta que no lo hace porque lo que hace es demostrar, es decir, deducir desde presupuestos adecuados, y no señalar. Para Heidegger el señalar es el rasgo fundamental del pensar, es el camino hacia lo que, desde siempre y para siempre, da que pensar al hombre. Se puede demostrar cualquier cosa, pero señalar “sólo puede hacerse con pocas cosas y con estas pocas cosas además raras veces”3.
Se señala lo enigmático, lo desconocido. Señalar es marcar un camino del pensar. En este sentido la obra de arte se articula con el señalar y no con el demostrar de la Ciencia Moderna. La obra de arte es una ventana que comunica con lo desconocido.
Leonora Carrington murió este año, ésto lo supe sólo hace unas semanas mientras leía La Trompetilla Acústica. A Leonora Carrington (La Maga), dedico este trabajo.
A.T.
………
1. Eliade, Mircea: Mito y Realidad. Cap.I, La importancia de los mitos. La importancia del mito vivo. Editorial Kairós, 1999.
2. Heidegger, Martin: La pregunta por la técnica. Conferencias y artículos, Ediciones del Serbal, Barcelona, 1994.
3. Heidegger, Martin: ¿Qué significa pensar? Conferencias y artículos, Ediciones del Serbal, Barcelona, 1994.
Una de las cosas más confusas de las clases de genética y biología molecular ha sido el “entender”, o mejor sería el lograr “imaginar”, la estructura química de la molécula del DNA. Creo que parte de la dificultad se debe a que no me convence más la idea simplificada de los átomos como peloticas discretas, pero además, la otra parte se debe a los diferentes nombres (y subnombres) que desde la bioquímica se le dan a los elementos y a las partes de ellos. Pero bueno, esto no es una queja, o a lo mejor sí, el hecho es que a fuerza de asumir varias simplificaciones el modelo se me ha hecho más claro.
Y fue también gracias a este diagrama que explica los diferentes nombres de los nucleótidos, o sea los peldaños básicos con los cuales se construye el esqueleto del DNA, diferenciando entre base, nucleósido, nucleótido, nucleótido difosfato, etc.:
De todas maneras hay una cosa que me sigue molestando, y es que estos modelos químicos parecen entender la materia (y la vida) como si fueran elementos estáticos, parecen “fotografías” de la materia o de la vida, pero son insuficientes para captar su continuo flujo y dinamismo. Bueno, si por sí ya son complejos para la mente, si mostraran este dinamismo quizás lo serían mucho más. Pero aquí es donde precisamente La Mente, muestra su incapacidad para captar este tipo de fenómenos haciendo que deban buscarse otras maneras o formas de Conocer.